TALLER DE CUENTOS

Cómo organizar un taller de cuentos en Educación Infantil


Son numerosos los beneficios de contar cuentos a un niño desde edad temprana, tanto en casa como en la escuela.
Es una herramienta estupenda para estimular, por ejemplo, el desarrollo del lenguaje oral, la imaginación y la creatividad, además de transmitir y enseñar valores morales, de comportamiento y convivencia.
Asimismo, algo tan sencillo como un cuento ayuda al niño a identificar sus propias emociones y las de los demás, lo que lleva a desarrollar la empatía y la autoestima; a relajarse en tanto presta atención y se entretiene; fomenta sentimientos de confianza, seguridad e independencia mientras estrecha lazos afectivos con sus padres, abuelos o educadores; estimula la memoria, la representación de símbolos, el gusto estético, y, en definitiva, a conocer e interpretar mejor el mundo circundante mediante el imaginario y a adquirir el hábito lector. Todo esto se hace imprescindible en Educación Infantil, donde el cuento debe ocupar un lugar primordial en el día a día de los más pequeños.
Te propongo cinco sesiones modelo para que puedas organizar un taller de cuentos en el aula de infantil:
Cada educador debe valorar el número de sesiones que mejor se adapte al tiempo disponible y al número de niños, así como los ejercicios y juegos más apropiados para sus alumnos.
Como es una actividad realizada en grupo, debe realizarse en un ambiente cómodo y distendido. Sentar a los pequeños en círculo es una estupenda alternativa para captar su atención.


PRIMERA SESIÓN 

Para empezar no hay nada mejor que usar un elemento introductorio breve, como una canción, un poema infantil o una adivinanza relacionados de alguna forma con el cuento que se va a leer a continuación. 
Se da comienzo a la lectura. Es bueno que el educador mantenga contacto visual con su público y que juegue con la voz, cambiando el tono con los distintos personajes y situaciones. Es imprescindible el uso de onomatopeyas para seguir la acción, sorprender y despertar la curiosidad de los niños. En sesiones posteriores, sería una buena idea que ellos mismos expresaran las onomatopeyas en voz alta para animar la narración e involucrarlos en ella. 
No olvidemos mostrar las ilustraciones que acompañan el texto. 
Como actividad de comprensión oral, una vez finalizado el cuento, se procederá a realizar una serie de preguntas relacionadas con él. Por ejemplo, ¿quién es el protagonista? ¿Dónde vive? ¿Con quién se encuentra? ¿Qué le sucede? ¿Hay algún villano en la historia? 
La repetición encanta a los niños, puesto que les hace sentir seguros y ganar confianza, por lo que probablemente pidan una nueva lectura del cuento. Lo haremos, pero en esta ocasión introduciendo cambios en los nombres, objetos, lugares o situaciones para que los pequeños descubran las diferencias con respecto a la primera vez que lo escucharon. Cada vez que encuentren un cambio, pueden usar una palabra o frase escogida antes de empezar para interrumpir el relato y llamar la atención del profesor. 
A continuación, poner en práctica alguna clase de juego inspirado en el relato para estimular la expresión corporal de los pequeños. Por ejemplo, repartir los distintos personajes del cuento entre los alumnos sentados en el suelo y, cada vez que sean nombrados en la lectura, tendrán que ocupar rápidamente una silla vacía. Otra opción es formar parejas o pequeños grupos y que cada uno tome el rol de un personaje (por ejemplo, unos hacen de leones y otros de elefantes). Más tarde, invierten los papeles para que todos puedan encarnar cada uno de ellos.


SEGUNDA SESIÓN 

Se vuelve a contar el cuento para recordarlo. Una manera divertida de hacerlo podría ser formando un tren entre todos los pequeños mientras suena una canción. Cada vez que el profesor detiene la música, el tren se detiene en una estación y los niños escuchan un fragmento de la narración, mientras recuerdan también las ilustraciones de la misma. En cuanto suena de nuevo la música, el tren vuelve a formarse y se pone en marcha hasta la nueva parada/fragmento. 
A continuación realizamos algún tipo de juego para ampliar vocabulario. Por ejemplo, el maestro/a reparte tarjetas con las palabras más representativas o complicadas que aparecen en el texto. Entre todos hablan de ellas y su significado, echando en un bote de cristal vacío aquellas que van a aprendiendo hasta que no quede ninguna. 
Expresión plástica: se reparten varias escenas del cuento por parejas o equipos para que las coloreen. Una vez hecho, se ordenan las secuencias siguiendo la historia y se pegan en una o más cartulinas. 

TERCERA SESIÓN 

Juego de memoria: se escoge un objeto relacionado con la historia, el educador lo esconde y, mediante pistas, los niños deben encontrarlo. 
Juego sensorial: se eligen de tres a cinco objetos que aparezcan en el relato y se guardan en un cofre o caja. Cada alumno con los ojos vendados debe adivinar de qué objeto se trata mediante el tacto. 
Expresión plástica: usar plastilina para modelar personajes u objetos del cuento, bien sea por equipos o individualmente. Una vez acabada su figura cada uno, pueden juntarlas para escenificar el relato. 

CUARTA SESIÓN 

Juego de memoria: meteremos en una caja o cofre diversos objetos relacionados con el cuento a excepción de uno. Los niños deben averiguar cuál falta. 
Juego musical: si aparecen instrumentos musicales en la historia, usar audio para identificarlos y conocerlos. En el caso contrario, podríamos establecer que cada personaje corresponde a un instrumento musical. Otra opción es elegir una canción relacionada con la historia que deberán aprender. 
Expresión plástica: dejaremos que cada niño dibuje su visión del cuento trabajado para que recuerden nuevamente los detalles de la historia. Cada dibujo se expondrá en un tablón o en la pared de clase durante un tiempo. Otra opción es hacer recortables de cartulina, colorearlos y exhibirlos igualmente. 

QUINTA SESIÓN 

Dramatización de una escena: haremos grupos de tres a cinco niños, los cuales se encargarán de representar un fragmento del cuento. Si el taller de cuentos participan varias clases, son los profesores los que pueden hacer esta dramatización. 
Es hora de recordar y crear… Sentados en círculo, el maestro/a hará preguntas sobre la historia y los animará a inventar una historia alternativa breve con nuevos personajes y un nuevo título. Las ideas se apuntan en la pizarra o en un papel, y más adelante los niños pueden ilustrarlo con sus propias creaciones. El educador se encargará de que dicho cuento forme parte de la biblioteca del aula, archivando las ideas y dibujos resultantes. 



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